CRITICA LITERARIA

Apunte Autistas
Alberto Fuguet
Editorial Aguilar, 2007, 374 páginas.

Por Marcelo Beltrand Opazo

Este comentario ha sido publico en El Obsevador de Viña el sábado 24 de 2007.


No es una novela, tampoco un conjunto de cuentos, son una especie de crónicas, relatos vivenciales, incluso, un pueden ser una autobiografía, que en definitiva se convierten en la primera declaración de principios, de este escritor, pero sobre todo, de un cinéfilo. Apuntes Autistas es la nueva entrega de Alberto Fuguet. Este libro se lee rápido, y donde es el propio autor el que se transforma en el personaje principal de estas crónicas o relatos, que por realistas que parecieran, siguen en el ámbito de la ficción. Este libro de relatos-crónicas, está dividido en cuatro partes: Viajar, Mirar, Leer y Narrar. Cuatro verbos que dan movimiento y acción a este libro, cuatro formas de instalar la soledad del acto creativo. El primer capítulo, Viajar, son crónicas de los recorridos, escapes, recuerdos y aventuras del propio Fuguet, que se mezclan y a veces se confunden con sus primeros años en Estados Unidos con su familia, con los viajes con amigos, con conferencias literarias. Y que no dejan de sorprender, porque no es la mirada de un turista, es la experiencia de un actor, que en momentos, vive su propia película, o de un personaje literario, que está en su propio libro. La segunda parte, Mirar, recoge, en gran medida su principal pasión, el cine, sin duda es el lado de su persona que más le gusta, ya que no solo es el capítulo más extenso, sino que es el núcleo central del libro. El cine cruza en forma transversal todas las experiencias de Fuguet. Si bien en momentos se vuelve un tanto repetitivo, el lenguaje ágil y fluido permite llegar a la tercera parte del libro, Leer. En esta tercera parte, aparecen los personajes, las historias que hay detrás de un libro. Y constatamos la necesidad que tiene un escritor de leer a sus pares. Pero lo más relevante, la importancia de la experiencia de leer. Y cuando se lee se está solo, y ahí es cuando encontramos nuevamente al autista, al ermitaño. Las dudas, las reflexiones, las alegrías, los descubrimientos que se haya en los libros, se mastican, y se tragan, generalmente, solo. A no ser que ese lector, sea un comentarista de libros. Que como relator deportivo, nos indique los altos y bajos de nuestro equipo favorito, y nosotros, como simples espectadores disfrutemos de sus palabras, que logran hacer vívido el partido. El comentarista de libros (o crítico) intenta traspasar al lector una historia, pero además, intenta no ser un autista, lucha contra la soledad de la propia lectura, quiere la compañía de un amigo-lector. Le dice, o en momentos, le grita al lector-anónimo que por favor lean ese libro, y que vea, lo que el vio. El comentarista de libros, con cada entrega, es un poquito menos autista. Es como leer en público, para todos.
En el último capítulo Narrar, encontramos al escritor, y en este punto me detengo, por que no es el primero y no será el último que escribe de cómo se escribe, de la experiencia del escritor, es decir, de la trastienda del libro. Ya tenemos a Rosa Montero, con la Loca de la casa, que en forma magistral nos conduce por la vida de los escritores, o a Enrique Vila-Matas, que con su libro Desde la ciudad nerviosa, nos muestra el lugar en que se sitúan las personas que deciden escribir, o mejor dicho, vivir escribiendo. Tanto Montero como Vila-Matas, coinciden con Fuguet, el escritor es un ermitaño, autista, que vive en la ciudad, pero que transita sólo por la urbe, en compañía de algún libro. Apuntes Autistas es una declaración de principios de un escritor cinéfilo, que a ratos, es un cinéfilo-escritor. Y a pesar de lo que se pueda ver a simple vista, o mejor dicho, en la primera lectura, queda como un libro para escritores, pero, resulta interesante observar a Fuguet confesando, contando algunos secretos propios del oficio. Y no podemos dejar de decirlo, cada parte o capítulo derrocha agudas observaciones, tanto de los viajes, de las lecturas y del cine, su tema. La voz de este narrador-autor, nos transporta a su propia experiencia como escritor y cinéfilo, nos muestra sus dos pasiones. Y algo importante, se muestra como es. Alberto Fuguet estudió periodismo en la Universidad de Chile. Entre sus libros figuran Sobredosis, Mala onda, Por favor rebobinar, Tinta roja, Las películas de mi vida y Cortos.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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